martes, 28 de febrero de 2012

"Noches dantescas", de Carlos Edmundo de Ory









Carlos Edmundo de Ory nos deja, a modo de una larga carta de ida y vuelta, una emocionadísima evocación de su gran amigo Eduardo Chicharro y de su combate por devolver a la imaginación un lugar preeminente en la creación poética. Además, nos sitúa en el espacio estético, emotivo y espiritual que dio origen a la estética postista..... 



"–¿Qué es decir, Carlos, qué es decir cosas...si cuando se dice no se atina a decir lo que sabemos? Nada de lo fijo es fijo y las cosas se pierden allá en lo condicional. Siempre hay un pero para todo y un casi, pero lo más terrible es que hay una anulación de todo. Tomamos palabras y las vamos colgando a las ramas del árbol del Concepto, pero cuando queremos expresarnos, cuando queremos decir lo que sentimos entramos en la gran Torre de Babel. Ya es como si no nos entendiéramos los unos a los otros. ¡Qué falsas son en nuestro verbo las personas Yo y Tú! No pueden hablar. ¡¿Dónde está el ser afortunado que haya dicho "Yo" –y dónde el que haya dicho "Tú"?! No saben, no pueden. Nadie ha podido nunca. Y sin embargo, lo hacemos. Y nos parece que nos entendemos; no. Nos oímos y nos escuchamos, pero no nos entendemos. ¡Qué ajenos estamos los unos de los otros por la palabra! Como extranjeros hablamos distintas lenguas, cada cual la suya. ¡Qué terrible condición: sólo podemos monologar o hablar de terceras cosas!
            Sólo nos cabe soñar. Hablemos, pues, de sueños...Y soñemos al hablar. Pero no digamos lo que sintamos porque nadie nos ha de entender. Yo no quiero decir ya nada, nada mío. Yo no quiero escuchar ya más que las locuras que se digan, las sandeces y los disparates. Quiero oír las blasfemias, los llantos y las maldiciones. Y no me fijaré más que en lo que dicen los niños, y no atenderé sino a los poetas. Pero a los verdaderos. A esos que no dicen lo que creen o lo que sienten, sino lo que oyen desde lejos o desde dentro.
            A ti sí, quiero oírte, Carlos. Quiero que me cuentes cosas de esas que sabes que no sabes. Cuéntamelas muy serio. Inventa cosas aquí a mi lado, para que yo no intente ni creerte, y pueda soñar sueños raros aquí dentro de mí."





1 comentario:

Myriam dijo...

Genial carta, parece más bien un soliloquio con una voz que se levanta muy de adentro y nos hace un llamado a descubrir la importancia real de las palabras, en este deseo de acercamiento que llevamos dentro, y que a veces, al salir de nuestro interior se convierte en ondas distorsionadas como cuando tiramos una piedra al río. Al final la pureza de la piedra y del agua es lo que realmente importa.